Ciencias de la comunicacion

Trabajando por la Objetividad en la Noticia

El Observador

En Busca de noticia Objetiva

El OBSERVADOR

De la Universidad Nacional San Antonio Abad del Cusco

El observador

noticias al dia.

El Observador de la UNSAAC

estamos trabajando por mantener informada a la poblacion

lunes, 18 de noviembre de 2013

La Leyenda de los Hermanos Ayar


Historias Latinoamericanas
Esta leyenda sobre el origen del linaje Inca, es más antigua que la de Manco Cpac y Mama Ocllo y es además más cercana al pensamiento andino.

Fue recogida entre otros, por el cronista Juan de Betanzos en el año de 1550 aproximadamente y redactada en lenguaje moderno por el historiador Luis E. Valcercel y publicada en 1984 en Historia del Perú antiguo.

Antes de los Incas el Cuzco era un pueblo conformado por 30 moradas habitadas por 30 ayllus cuyo señor de este pueblo se dice Alcaviza; los demás terrenos aledaños eran solo ciénagas y a siete leguas de este se encuentra el cerro Tamputocco o Tambotoco que tiene tres cuevas


De una de ellas... Pacaritambo (“Casa de la Producción”, "Posada del Amanecer" o "Casa del Escondrijo"), salieron cuatro parejas de hermanos y sus tribus: Ayar Cachi y Mama Huaco , Ayar Uchu y Mama Ipacura o Cura, Ayar Auca y Mama Raua y Ayar Manco y Mama Ocllo.
Es interesante señalar que en la versión de Guamán Poma de Ayala ,Mama Huaco es mencionada como la madre de Manco Cápac y se alude a una relación incestuosa entre estos.

"En el análisis psicoanalítico del mito no se dan las dos prohibiciones fundamentales, la del incesto y la del parricidio y más bien se hace manifiesta la existencia de una red de relaciones fraternas en la que el incesto aparece dado. En este mito no existe la pareja conyugal, solo el binomio madre/hijo o hermano/hermana. Dentro de tal sistema de relaciones, la interdicción realizada por el padre en el interior del triángulo está ausente. El sistema de parentesco presente en el mito de los Ayar parece implicar, desde esta perspectiva, una relación dual entre el hijo y la madre" (Hernández y otros, 1987).

A la espalda del cerro Huanacaure sembraron papas esto denota que estos hermanos Ayar eran eminentes agricultores puesto que sembraban y al termino de sus cosechas emprendían el viaje nuevamente en busca de paramos más fértiles y desde la cumbre del cerro Huanacaure, Ayar Cachi con el poder de su honda, lanzo una piedra contra un cerro y lo convirtió en una quebrada, después hizo lo mismo con tres cerros más, completando así los 4 puntos cardinales.

Sus hermanos vieron su fuerza y desconfiando de él “lo enviaron a traer objetos de oro de Pacaritambo y lo encerraron”. Luego de deshacerse de Ayar Cachi, vivieron el lapso de un año en Huanacaure. Mama Huaco, pasó a ser otra “esposa de Ayar Manco”. Luego del año, convinieron en que el sitio no les satisfacía y pasaron a media legua más cerca hacia el Cusco, en otra quebrada en donde permanecieron otro año, desde el cerro denominado Matagua, miraban el valle del Cusco y a los pobladores y súbditos de Alcaviza. Como les parecía un buen sitio, acordaron conquistarlo y poblarlo. Acordaron además, que uno de ellos tenía que quedarse en Huanacaure, convertirse en ídolo, para interceder ante el “sol, su padre, para que los guardase y aumentase y diere hijos, y los enviase buenos temporales”. “Ayar Uchu mostró alas grandes” y se ofreció.

Regresaron al cerro Huanacaure y Ayar Uchu voló. “Luego de estar en los cielos, regresó Ayar Uchu y le dijo a Ayar Manco, que se renombrase Manco Cápac, porque así lo mandaba el Sol y que fuera al lugar que habían visto que los pobladores los recibirían bien y que poblase allí ; que le daba a su mujer Mama Cura para que le sirviese dicho esto, Ayar Uchu “tornóse en piedra con alas”.

Así, este hermano se transformó en una huaca de piedra, que tomó el nombre de Huanacaure y se constituyó en el objeto central del culto allí prestado; mientras Áyar Manco, le pidió a Áyar Auca, que gozaba de la facultad de volar por los aires , se trasladara donde actualmente se encuentra el Coricancha y se instalara en él.

Cuando así lo hizo este último hermano, también se convirtió en piedra y tomó simbólicamente el lugar, lo que estimuló a Áyar Manco a emprender las acciones bélicas definitivas para apoderarse materialmente del Cusco.

Los incas se dedicaron entonces a recorrer los alrededores en busca de tierras fértiles que constituía la finalidad de su peregrinación En Huaynapata la barreta de oro arrojada por Áyar Manco -según algunos por Mama Huaco - se hundió plenamente, lo cual demostró la calidad cultivable de su suelo y provocó la decisión de los incas de apropiarse del lugar.

Manco Cápac, Ayar Auca y las cuatro mujeres fueron al Cusco a ver a Alcaviza. Antes de entrar a sus tierras, en un poblado cercano llamado Acamama, Mama Huaco golpeó a un indio con “un haybinto (boleadora) y matóle y abrióle de pronto y sacóle los bofes y el corazón, y a la vista de los demás del pueblo hinchó los bofes soplándoles…”.

Los indios temerosos, huyeron al valle de los Guallas de la figura femenina de Mama Huaco y lo que podría significar y representar en el orden sociopolítico de los incas. Ella fue el prototipo de la mujer varonil y guerrera, en oposición a Mama Ocllo, segunda pareja de Manco Cápac.
Cabello de Valboa cuenta que Mama Huaco hacía el oficio de valiente capitán y que conducía ejércitos. Esta característica masculina se explicaba en aymara con la palabra "huaco", que en dicho idioma representa a la mujer varonil que no se amedrenta ni por el frío ni por el trabajo, y que es libre.

Según Sarmiento de Gamboa, los cuatro dirigentes que comandaron los ayllus en la llegada al Cusco fueron Manco Cápac, Mama Huaco, Sinchi Roca y Mango Sapaca. Es importante recalcar que Mama Huaco es nombrada entre los cuatro jefes del grupo. No interesa saber si los hechos fueron verídicos o míticos, lo importante es analizar la estructura social que la leyenda sugiere. En esta coya hallamos a la mujer tomando parte activa en la conquista del Cusco, luchando junto a los varones y capitaneando un ejército.

De ahí pasaron al Cusco, en donde hablaron con Alcaviza, quien los aceptó.

Hicieron su casa, en donde “está ubicado el convento de Santo Domingo”, para “los dos y las cuatro mujeres”. Con semillas que “trajeron de Pacaritambo”, se dedicaron a sembrar maíz. A los dos años, murió Ayar Auca, quien no tuvo hijos.


Manco Cápac y Mama Ocllo , tuvieron un solo hijo Sinchi Ruq'a . Cuando este príncipe tenía 15 o 16 años, murió Manco Cápac . Cinco años más tarde, murió Alcaviza. Cuando Sinchi Roca tenía 20 años, se casó con Mama Coca, “hija de un cacique Señor de un pueblo que está a una legua del Cusco, que llama Zañu, en la cual señora tuvo a Sinchi Roca un hijo llamado Lloque Yupanqui”

El mito del Cóndor, Cusco,


Se dice que en una comunidad, un hombre vivía con su hija. La hija pastaba las ovejas, llamas y otros animales.

Cada día un joven vestido con elegancia iba a visitarla. Tenía un traje negro hermoso, chalina blanca, sombrero y todo. Cada día iba a visitar a la mujercita, y se hicieron buenos amigos.
 Jugaban a todo. Un día comenzaron a jugar de esta manera: “Alzame tu y yo te alzaré”.

Bueno, comenzaron el juego, y el joven alzo a la mujercita. Recién cuando la había alzado en alto, la mujercita se dio cuenta de que estaba volando.

El joven puso a la mujercita dentro de un nicho en un barranco. Allí el joven se convirtió en cóndor. Por un mes, dos meses, el cóndor criaba a la mujercita. Le daba toda clase de carne: carne asada, carne cocida. Cuando habían estado unos años juntos, ella llegó a ser mujer.

La jovencita dio a luz un niñito, pero lloraba día y noche por su padre, a quien había dejado en la comunidad. “¿Cómo puede estar solo mi padre? ¿Quién está cuidando a mi padre? ¿Quién está cuidando a mis ovejitas?

Devuélveme al lugar de donde me trajiste. Devuélveme allá”, le suplicaba al cóndor.
Pero él no le hacia caso.

Un día un picaflor apareció. La joven le dijo: “¡Ay, picaflorcito, mi picaflorcito! ¿Quién hay como tú? Tienes alas. Yo no tengo ninguna manera de bajar de aquí. Hace más de un año, un cóndor, convirtiéndose en joven, me trajo aquí. Ahora soy mujer. Y he dado a luz a su niñito”.

El picaflor le contestó: “Escúchame joven. No llores. Te voy a ayudar. Hoy día iré a contarle a tu papá donde estás, y tu papá vendrá a buscarte”. La joven le dijo: “Escúchame, picaflorcito. ¿Conoces mi casa, no? En mi casa hay hartas flores bellas, te aseguro que si tú me ayudas, toditas las flores que hay en mi casa serán para ti”.

Cuando dijo eso, el picaflor volvió contento al pueblo, y fue a decir al padre de ella: “He descubierto dónde está tu hija. Está en el nicho de un barranco. Es la mujer de un cóndor. Pero va a ser difícil bajarla. Tenemos que llevar un burro viejo”, dijo el picaflor, y contó su plan al viejo.

Fueron, llevando un burro viejo. Dejaron el burro muerto en el suelo. Y mientras el cóndor estaba comiendo el burro, el picaflor y el viejo ayudaron a la jovencita a bajar del barranco.

Después llevaron dos sapos: uno pequeño, otro grande, y dejaron los sapos en el nicho del barranco. Bajaron el viejo y su hija y fueron hacia el pueblo.

El picaflor fue donde estaba el cóndor, y le contó: “Oye, cóndor.

Tu no sabes que desgracia hay en tu casa”.

“¿Que ha pasado?” el cóndor le preguntó“.

Tu mujer y tu hijo se han convertido en sapos”.

Bueno, el cóndor se fue volando a ver. Ni la joven, ni su hijo estaban dentro del nicho, solamente dos sapos. El cóndor se asustó, pero no pudo hacer nada; y el picaflorcito está todos los días entre las flores en la casa de la jovencita.


Mientras ella, su hijo y su padre viven felices en la comunidad.